270 Sir

Subimos a los edificios de la ciudad gull. Los cuerpos siguen apareciendo a cada paso que damos, pero esta vez, fuera del alcance de los cuervos. Al subir, un escalofrío me recorre la piel. Los gull, a pesar de tener la apariencia de bestias, han sido capaces de construir un complejo edificio, desde donde observar

269 Sifrid

Ser encapuchado

Neargash y Sayasin han realizado su trabajo satisfactoriamente. Los ejércitos de los hombres han quedado encerrados en el mundo de los gull’s, donde descubrirán que la especie degenerada está completamente destruida, y nuestra alianza, una farsa. -Geltmugrer: ha llegado tu hora. El cometido de los Shilfo es atacar Rasel desde las Tierras Negras, para atraer

268 Sir

El sendero de la muerte. Los cuervos nos observan con unos ojos negros, calculadores. Nos vigilan, esperando algún despiste para atacarnos. Mi corazón palpita a un ritmo endiablado. ¿Qué extrañas fuerzas nos separan? Parece imposible que se mantengan a escasos metros, y sólo algunos se lancen contra nosotros. Sólo custodian… -¿Y si cumplen órdenes? -pregunta un soldado,

267 Saúl

Matt me habla desde Pode. -Ya ha llegado Alan. -¿Y cómo ha ido? -le pregunto impaciente por saberlo. -Bien. Aceptan el trato. -¡Fantástico! De esta forma, sólo queda informar a la Liga de las novedades. -Quiero que Alan sea nuestros ojos y nuestros oídos en Los Mártires del Oráculo, y la mano derecha el propio

266 Sir

Lo peor está por llegar. Al apartar la vista de las ruinas de la torre, un horror sin igual aparece como una visión tenebrosa. Miles de cuerpos gull’s esparcidos por todo el terreno. Cuerpos descompuestos devorados por miles de cuervos, que celebran aquí su particular festín. -¡Dios santo! Donde se mire el horror acompaña la

265 Kerwin

Observo, a través de la clarividencia, la cruel pesadilla que tuve, materializándose. Los presagios se cumplen. Uno de los caballeros se aproxima: –Kerwin, el conde ha vuelto. -Está bien, voy enseguida. Las negociaciones con la Liga anti-tiranía son imprescindibles para alcanzar el respeto de los privilegiados y tal vez una posición entre ellos. Al llegar,

264 Sir

Continuamos el viaje caminando. Cada soldado cuenta con su propio equipo y su propio láser. Algunos disponen de espadas, otros no. Las perdidas de las minas nos impidió fundir el hierro necesario para armar a todos los reclutas. Pero espero no tener que usar las armas de corto alcance, eso significará que los gull’s nos

263 Jonhy

La furia de los dioses nos arrastra a una guerra sin precedentes. Nos vemos inmensos en el conflicto, manejados al antojo de una mente cruel, y resignados a especular con lo que va ocurriendo. Los destellos de claridad de los infectados por el virus-g no son suficientes para desentramar la duda y quitar la venda

262 Sir

Según pasamos la frontera norte, la nave comienza a perder potencia. El ruido formidable del motor, va muriendo, como si se agotaran las baterías instaladas, pero la energía contenida no ha disminuido hasta ese punto. -¿Qué ocurre? -le pregunto al técnico. -No lo entiendo -comenta sumido en sus pensamientos-. Es como si las conexiones electrónicas