134 Kerwin

Durante la cena, espero el momento para hablar. Una vez hemos terminado de comer, llamo la atención. -¡Escuchad! Vamos a repartir el antídoto del virus que ha devastado los suburbios. Estas ampollas fueron saqueadas de un cargamento que se diría a una ciudad privilegiada. ¡Los privilegiados tenían el poder de salvarnos y no lo hicieron!

133 Saúl

Todos los señores hemos sido reunidos en la tercera planta del Castillo Real, para tratar el tema de la reorganización de El Gran Consejo de los Importantes. Nos encontramos todos, incluso Darío, a excepción de Joel. -Comencemos con la reunión -propone el rey-, aunque no esté mi portavoz puedo hablar personalmente. -Todos sabemos que la

132 Kerwin

Antes de la cena salimos fuera a hacer los preparativos oportunos. Por las afueras del pueblo se aproxima un grupo de hombres. Salimos a recibirlos muy contentos. Se trata de Efrén y todas las personas a las que ha avisado de nuestras intenciones. -¡Genial! Has traído a más de vente. -comenta Helen. -Esperaba encontrarme con

131 Jonhy

Nos encontramos disfrutando plenamente de la fiesta cuando aparece uno de los profesores del arte de Priedni, apaga la música, detiene la actuación de los bufones y reclama la atención. -Debo comunicar que esta fiesta no es exclusiva del grupo de Priedni. Compartiréis la sala con otro grupo precedente de… -habla con una extraña risa-

130 Kerwin

Ya por la tarde, mientras Efrén sale a buscar a los vecinos y amigos supervivientes, decidimos practicar una sesión de clarividencia. La pesadilla de anoche me ha dejado seriamente preocupado. Agnes nos acompaña. La extraña pareja ha tomado las ampollas. En un principio se negaron porque se consideraban demasiado viejos como para malgastar medicamentos en

129 Jonhy

Siguiendo las instrucciones del recepcionista llegamos a la antesala del trono. Varios agentes de la Guardia Real custodian la puerta. Nos cierran el paso el paso cruzando sus lanzas. -Identificación. -nos exigen. -Somos los licenciados de Priedni. Apartan las armas con sincronización. -Os deseamos una feliz estancia. ¡Pasad! Tras el extraño suceso, entramos en la

128 Kerwin

Durante la comida hablamos cordialmente. Parece ser que hay más habitantes en el pueblo y nuestros anfitriones saben donde encontrarlos. El anciano se llama Efrén y cuenta con muchos amigos que pueden aliviar su curiosidad sin necesidad de recurrir a la clarividencia. La anciana se llama Agnes. Tiene una gran virtud: prudencia y paciencia. Mientras su

127 Jonhy

-¿Tienes una espada? -me pregunta Quinn al contar lo de mi adiestramiento. Asiento. La llevo escondida entre mis cosas. Esperaba no tener que sacarla. Es un arma muy peligrosa. -¡Quiero verla! Ante los signos evidentes de admiración, no tengo otro remedio que sacarla. Al mostrarla, incluso la vaina parece majestuosa. -¡Oh! -exclaman cuando la desvaino-

126 Helen

Me levanto antes que los demás para ayudar a preparar la comida a la anciana. Las reservas del silo son escasas. Pronto tendremos que salir a buscar más. -¿Entonces en el pueblo no queda nadie más? -Sí quedan -me responde-. Pero están escondidos. No desean que los vean agonizar y mucho menos perder la cordura.