236 Kerwin

-Ya hay una bandera en cada campamento y un portador en cada patrulla -me informa Ariel-. ¿Algo más?

-No, amigo. Sólo queda continuar preparándonos hasta que llegue el fatídico día. No podemos hacer otra cosa.

Mi mirada continúa perdida en el terreno.

-No te castigues más: haces lo que puedes.

-Cada segundo que pasa, más negro veo el futuro. Tener acceso al destino me ahoga. Quiero cambiarlo, conseguir un final feliz…

Me abraza, fuertemente.

-Lo conseguiremos. El destino no está escrito. Mira El enigma de los dioses, ese libro fue escrito por dioses y los tiempos que corren no se encuentran escritos sobre sus páginas. ¡Podremos conseguirlo!

-Sí eso es cierto, pero aquel que lo ha cambiado es el mismo al que nos enfrentamos.

-Tú mismo dijiste que sus intenciones no eran la de destruirnos, que sólo buscaba un secreto…

Muevo mi cabeza, inquieto.

-Sí… pero ya no sé que creer. Desea conquistarnos y para ello ha colocado a su esbirro en el trono, haciéndose pasar por un semidiós. ¿Por qué reta a los dioses?

-Será que no tenemos todas las respuestas. El futuro todavía está por desarrollarse.

Continúa leyendo 237 Krhisten; la primera crónica, o visita el índice de Los reinos del sur,
la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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