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Sigo aquí

2 septiembre, 2014

Sigo aquí es otra poesía escrita por un servidor desde lo más profundo de su alma. Lo hice hace muchos años, en un tiempo de dolor cuando el corazón sufría por amores perdidos. Todo mi ser se estremecía con el clamor de un nuevo amor, no correspondido.

Si sigo aquí, después de soportar el huracán de la vida. Si sigo aun destrozado, por cruzar el abismo del dolor, aun buscando tu silueta. Si he aguantado tanto y no pienso dejarte, es porque no deseo marcharme, porque siento que mi mundo corre tras de ti. Aquí, acariciando tu piel, besando tus labios, respirando tu aliento. Es porque necesito estar junto a ti, necesito ese camino que tú me das. Aquí, entre tu cuerpo y mi desnudez. No es por otro motivo que el de amarte, que el de querer estar contigo para siempre. No importa cuantos golpes pueda recibir del exterior, no importa. Yo seguiré fiel a tus ojos, a ese pensamiento que tienes, que se ajusta a la realidad. No importa cuantas grietas puedan abrir en mi piel, el corazón no lo tocarán. Está fuerte atado a ti, a esa sonrisa tuya, a esa mirada desafiante, a esa felicidad imponente. No importa cuantas heridas provoquen, tú eres parte de mí y cuando nuestras almas se fusionan al aplastar nuestros cuerpos con nuestros corazones, siento que cada señal, cada cicatriz, cada moratón, ha merecido la pena. Que daría una vida entera por alargar estos segundos para siempre, esta sensación mágica que escapa de nuestras esencias. Tu simple presencia consigue que me sienta lleno, incapaz de soltar tu mano, de dejar un segundo de observar tu cara, ni de poder dejar sentir el milagro. Has conseguido que me sienta seguro, me mire a la vida sin miedo y que sea feliz por tener lo que tengo. No me hace falta alcanzar nada, ni a nadie. No importa si muero hoy mismo o pierdo la pasión. Por lo que somos cuando estamos juntos, merece la pena el sufrimiento. Por lo que hemos sido, la demostración está presente en mí. Nuestras almas encajadas forman un ser, una felicidad compartida, una sonrisa interior eterna. El murmullo ha callado, hemos vencido a la voz del mundo. Me siento incapaz de querer nada más. Contigo tengo todo lo que deseo. Y nada más que por haberlo conseguido una sola vez, sigue presente, anclado a cada momento de nuestra vida. Pero lo mejor es que no me he ido, que sigo aquí como el primer día, encendiendo la fuente de la magia. Aquí, para siempre, quemándome en el fuego del amor, haciéndome feliz. Para cumplir un deseo y llenar un vacío. Aquí, contigo, en esta marea de críticas. Pero como he dicho antes, el simple sentimiento bien merece una vida. Somos dos corazones y una sola alma, dos cuerpos y un pensamiento.

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