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Piezas complementarias

10 diciembre, 2013

Ésta es otra de las poesías incluidas en la serie “Luna”, la magia que me hizo vibrar a pesar de que sabía que no podía ser correspondido. Pues la magia de su reflejo radica en que no puede sentir adoración sobre mí, ya que sólo se fija en el mar…

Cuanto más tiempo transcurre,

más me acuerdo del fabuloso día.

Cuanto más tiempo muere,

más pensamientos me agotan.

La distancia sólo son los días que pasan,

con tu silueta en mi memoria

y tu voz en mi pensar.

La distancia sólo es un tormento que crece bajo mi piel,

bajo las sensaciones que están incrustadas en el recuerdo,

en mi corazón.

El dolor que desapareció vuelve con una forma mágica.

El dolor que tanto me amarró,

que tanto me alegré al dejarlo,

regresa con un sutil sufrimiento que no me importa sentir.

Las sensaciones que de tantas formas me invaden,

me impulsan hacia ti,

hacia lo que necesito para llenarme.

Las sensaciones que son maravillosas,

sólo hacen una débil imagen de lo que tú eres,

de lo que yo añoro desde que sé lo que soy.

Tú que eres el existir de mi alma,

el antídoto contra mi amargura.

Tú que con tantos encantos eres modesta.

Y yo que con tantos defectos soy valiente.

Yo que con tantas desventuras soy feliz.

Juntos somos el puzzle completo.

Juntos somos escudo y lanza,

llave y cerradura,

fuente y derroche.

Unidos somos invencibles,

corazón endurecido.

Unidos somos insensibles,

desengaño indoloro.

Nosotros, unidos, juntos,

somos la prolongación invisible de nuestros cuerpos,

la pieza que nos complementa.

Nosotros, orilla y mar,

noche y luna,

luz y oscuridad,

pasión y desengaño.

Tú y yo,

la pureza de una maravilla,

el devenir de un milagro.

Las sensaciones que sentiremos serán inigualables.

El dolor que nos encuadró ya no se producirá.

La distancia ya no nos separará.

El tiempo no transcurrirá en balde.

A partir de este momento,

lo imperfecto de cada uno ha desaparecido al conocernos.

Mejor no digo nada… El secreto de la Luna se revelará por sí solo.

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