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Luna (Niña Luna)

15 abril, 2014

Luna (Niña Luna) más que una poesía es un relato corto poético. La prosa poética toma fuerza, en un intento de alcanzar la Luna, pero sólo el pesar del corazón y mil suspiros harán huella en los sentimientos, como respuesta al silencio que ofrece mi amada Luna.

Mírame: me encuentro partido sin ti, sin la mitad que me complementa. Mírame aunque no me quieras, sólo tienes que entender lo que siento para que no me veas como el amante egoísta que crees. Pero claro, la distancia es un escudo para ti. Te escondes en tu mundo, ese que tanto quise que fuera mío. Te consuelas con los tuyos, esas amigas que apoyan tu versión de la historia. Rechazas mis llamadas, rompes mis cartas, olvidas mis recuerdos. Si oyeras una sola disculpa mía, entenderías mi dolor y no tendrías fuerzas para aumentarlo. Sólo con una conversación, estoy seguro que llegaría a tu interior, por tantos lamentos que tengo. Pero te encierras en ti. Y yo que por un suspiro tuyo me humillaría. ¿Qué más puedo intentar?

Estoy escribiendo a pesar de que lo más probable es que no lo leas. Aun así insistiré. Lo escribiré tan bien para que pueda aparecer por donde tú caminas y sepas que está ahí. Para que sepas que por ti he escrito esto y por ti lo colgaré en todos los escaparates. Lo escribo porque nada más que tus ojos lean dos frases, habrá merecido la pena. Por eso y porque quiero enseñarle al mundo entero mi error, mi dolor y mi amor por ti. Te voy a contar lo que sucedió por mi mente después de aquel maravilloso día, donde te conocí. Desde entonces vivo entregado a ese día, me aferro a él ya que es el único oxígeno que puedo respirar. Encontré mi lugar en el mundo y aunque no lo sea ahora, lo seguirá siendo en mi corazón. Te lo voy a contar para que comprendas mi postura y puedas perdonarme, de manera que sea devuelto así mi tesoro arrebatado. Para que una sola palabra tuya de tus labios me salve. Ocurrió un maravilloso día de hace unos meses, tú y yo nos conocimos y mi cuerpo se ancló al tuyo. Con tu cara de Luna, tus ojos oscuros y tu pelo despeinado, la más profunda de las sensaciones me causaste. Con tu modestia por bandera, tu simpatía y tu arte en el humor, el más dulce de los sentimientos me regalaste. ¿Cómo adivinar que eras el lado elegante de mi alma caída? ¿Cómo completarme sin mi izquierda mágica?

Después de ese día nos separamos y la separación consiguió que sintiera más emociones por ti. Fueron muchos momentos que disfrutamos juntos, tan juntos que mi piel no dejó de rozar tu piel. Me sentí tan afortunado al compartir tu día, por encontrar una compañera en mi eterna noche. Tú, La luna de mi firmamento, porque al mirarte en penumbra la débil luz mostraba el color blanco redondeado. Además tu pelo negro bordeaba tu cara como el firmamento lo hace con su amada. Feliz por tener a alguien para compartir mis sentimientos.

Entonces, desde la distancia intenté hacerte ver que había un paraíso para ti. No era para tu bienestar, sino para mi lujuria. Ése, el tremendo error que declaro al mundo. Quien lea esto que sepa que fue mi ambición el secreto de mi fracaso. Yo, no contento con lo que me entregaste, supliqué por amor y añadí deseo. Yo, que desde tu derecha anhelaba más de lo que estabas dispuesta a ofrecer. Te quise tanto que no quería conformarme con tenerte a mi lado, hirviendo la sangre de mis venas. Te quise atrapar en mi mundo, liar en un conjunto de delicias, recordarte que el sexo también es parte del amor. Pero tú no me entregaste tu amor, sólo tu cuerpo. Por eso, al ver el deseo desde nuestra distancia alterada, te refugiaste en las palabras que te alejaban de mí. Te hundiste en la lejanía y finalmente rechazaste mi compañía.

Así fue como me dejaste solo, quebrado en un lamento que desde que no tengo siento. Me dejaste aquí, en medio de un mundo cada vez más destruido. Tú, que eras la belleza de mi mirada. Tú, que tanto has sido amada, al desaparecer nos has dejado huérfanos. A mí y al amante que hay dentro de mí, porque desde que te toqué nació un poeta que con estas palabras intenta la reconciliación.

Desde entonces caigo en un abismo sin fondo. Tú, que eras mi realidad más presente. Ya no se trata de placer, ni siquiera de amor, sino de haber causado tanto mal a una chica tan maravillosa. Se trata del castigo supremo por haber codiciado tanto. Te esfumaste, como un rayo en medio de la tormenta, como la esperanza de calmar mi eterna sed. Sentí tan fuerte la rotura de mi ilusión, que no quise permitir nuestra separación. Intenté disculparme, humillarme en prueba de mi lealtad y mil cosas más. Ahora intento mi último argumento, demostrarte a través de mis letras la sensación que tengo. Es el aliento final de mi alma entregada a la confusión: Mi última disculpa.

Sé que no es fácil para ti. Me ves como un monstruo que no satisfecho con tu entrega se quiso aprovechar de esa confianza. Pero es que lo fui y aun lo tengo atado a mis pasiones. Lo que tienes que entender es que también hay un prisionero de tu amor. Hay un sentimiento que me invade afectando cada rincón de mi cuerpo. Hay un desgaste que siento, que me consume poco a poco. Tienes que entender que esta sensación vencerá las ansias de más placer. ¿No lo entiendes? Te tuve y fue tan genial que como una droga me vició los sentidos. Te quise y al poder tenerte de esa forma fue como la entrega de tu amor. Pero tú no me quisiste y yo no quería entenderlo. Y por eso ahora yo estoy aquí intentando hacerte ver que lo que hice fue por confusión más que por motivos inmorales. Quiero que entiendas que sin ti mi mundo se acaba, mi vida se rompe. Perdóname porque sino habrás acabado conmigo.

Sin tu perdón cuando pienso en ti mi paz quiebra en un mortífero lamento que carcome cada milímetro de mi interior. Sin tu cara de luna, es mi realidad que se derrumba en pedazos de lágrimas. Sin ti me falta la mitad que tanto me incapacita.

En los caminos de los albores yo me estremezco. A un lado brilla la luna y al otro se encuentra mi amargura. Sólo puedo elegir conducir mi rumbo hacia ti, que eres la luz que consigue que mi oscuridad disminuya. Según camino hacia ti te alejas: sin tu perdón viviré siempre en mi eterna oscuridad. Vuelve a mí porque sino muero por dentro.

La desgracia ha caído sobre mí. ¿No lo ves? Más triste no puedo escribir y es el reflejo de mi alma. Fue tu debilidad para romper la magia, en aquel maravilloso día. Pero es que al no hacerlo confundiste mis ideas. Dame tu perdón aunque mi orgullo te eche la culpa, porque ante todo soy débil. Si te niegas no podré pensar en otra cosa que no seas tú y lo que la Luna supone.

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