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El alma es amor

12 noviembre, 2013

Ahora sí: a partir de ahora las poesías corresponderán a un nuevo sentimiento que nació por fruto de un nuevo amor… imposible. Sin embargo este nuevo amor me dio una inspiración capaz de conmover, aunque no te sientas identificado/a. ¿De verdad es posible sentir tanto?

Una poesía profunda que habla sobre un nuevo amor… que no debió ser tal, pero que produjo una gran inspiración… ¡Disfrutad!

El alma es amor

Estoy cada vez mas convencido de que existe el alma,

la fuente de todo amor.

Estoy convencido de que reflejos confusos encienden los sentimientos,

la pureza del espíritu.

También de que existen las miradas

que por mas que miran,

no dejan de provocar temblores.

De que existen los sueños,

la capacidad de desear absolutamente.

De que renacen los besos,

porque cuantos mas se escapan, mas se recogen.

Estoy convencido de que nada desaparece y todo perdura.

El alma es amor y cuanto menos recibe, mas se marchita,

pero nunca cae al vacío del olvido.

Puede que se sienta atada con cadenas a una vida que no comprende.

Puede que libre vuele por paraísos que no deje de admirar.

Puede que sienta y sintiendo sufra,

sensaciones que no logra contener

y pasan a nuestro corazón.

Pero puede que también lo que sienta

abra un mundo de curiosidades que la hagan florecer.

Puede que todo amor se una en la fuente eterna,

chorros de abundante pasión.

O puede que el alma sea esa fuente,

y el amor lo que mana de ella.

Y puede que todo lo que muera se convierta en esencia de las estrellas,

la magia que escapa del alma.

Vuelvo a recordar que la poesía no tiene rima porque considero que una buena poesía debe transmitir sentimientos, con palabras bonitas, que no estén forzadas por lograr rimas imposibles. Por ello mi estilo de escritura es prosa poética, adornada en verso, pero cuyo encanto radica en un ritmo poético que al leerla sientas impulsos con cada frase.

En esta ocasión hablo de un sentimiento que nació por un nuevo amor, como indico arriba, un amor renovado que no fue correspondido. Sin embargo, debido a las circunstancias, no me sentí rechazado, sino que entendí que mi corazón no debió latir ardientemente por una mirada que no iba a fijarse en mí, ni en ningún otro chico… Pues las poesías que voy a escribir a partir de ahora tienen una musa peculiar, entregada a los mismos encantos de los que yo me pude sentir atraído… ¡Más pistas no puedo dar!

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