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Con un te quiero

17 diciembre, 2013

Con un “te quiero” es una preciosa poesía dedicada a la Luna. pues su reflejo esconde un secreto que hace bello el desastre. Por eso tanto perdón, tanto miedo al rechazo: pues ya sabía que iba a ser adelantado. El amor no era correspondido.

Con un “te quiero” encadenado a un sentimiento,

brotan los recuerdos anclados a momentos especiales,

brotan las sensaciones amarradas a latidos acelerados.

Con un “te quiero”,

el ciclo se cumple,

la condena concluye.

Con un simple “te quiero”,

amor y pasión encerrados en una sonrisa,

que cierra fuerte en un abrazo,

que abre suave en un beso.

Con un “te quiero” singular,

tantos de esos que se dicen los enamorados,

de esos que se no se dicen para no herir,

de esos que mueren en los corazones por no ser valiente;

mi herida se cierra y dolor sale.

Si mi voz suena temblorosa en un tu oído en el inicio del fin,

en tus ojos el mar en lágrimas.

Si suena con un susurro,

un “te quiero” y nada más,

un lo siento y mil cosas más,

un lamento y mil veces dolor.

Si suena frágil “te quiero”,

sentimiento cobarde.

Si suena en ti,

en lo que tanto me llena y poco me complace,

en lo que sueño frágil se rompe,

en lo que deseo rápido se aleja.

Si suena y ocurre,

si suena para no sonar más,

Dios tormento que me espera,

Dios amargura que regresa.

Pero si suena y no ocurre,

si suena para sonar mil veces más,

la puerta se abre,

el infierno se cierra.

Si suena y es devuelto,

mil poesías saldrán,

mil sueños cumplidos y un imposible porvenir tendré.

Si suena y suena mil veces más,

Dios milagro que se ha cumplido,

Dios vínculo compensado.

Con un “te quiero”,

débil como un susurro,

fuerte como un tormento,

te doy mi mundo,

te declaro mis pensamientos.

Con un “te quiero” y mil veces lo siento.

Seguramente estéis pensando en cuál era el secreto de la Luna y por qué tenía tanto miedo a un rechazo evidente. Pues el secreto es parte de la metáfora de la poesía. Su mano me agarraba con un cariño inusual, su sonrisa me invadía el alma y su voz era un dulce lamento, de su ser filtrado en mí. ¿Entonces, por qué su corazón no despedía amor? Pronto lo sabréis…

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