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Ausencia sufrida

8 julio, 2014
Ausencia sufrida

Buenas. Otro día más os traigo otra poesía de mi repertorio. Espero que os guste. Os recuerdo que está escrita en prosa poética porque no me gusta atarme a la rima y sí sacar las palabras del corazón con el orden y la exactitud que los sentimientos exigen.

Más de una vez he deslizado un pensamiento hacia aquel horizonte donde vives. Años y años esperando conocer el rumbo de mi sentido y la añoranza de mi alma. Eternos atardeceres con el único recuerdo de tu voz, hechizando mis recuerdos. Tristes días de lluvia, mirando el llanto del cielo desde el otro lado del cristal. Oscuras noches alejadas del claro de tu belleza. Amaneceres reprochando el esperanzador rayo de luz, desde más allá del mar. Tú y tu recuerdo, su ausencia y tu lejanía son un veneno incurable que me obliga a aferrarme de ti. Pero tú no estás aquí y tu ausencia me arrebata la existencia. Desamparo en el debatir de un tormento, cómplice de mi dolor.

Fueron tantos momentos deseando compartir mi declive contigo, para cambiar mi destino. Muchos los suspiros escapados al vacío, encadenado a mi cometido. Eternas lágrimas decorando mis pupilas, recordando el despertar de mi pesadilla inalcanzable. Recordando el desvanecimiento de mis sueños, que mueren al no encontrar mi estrella guía, mi compañera amiga. Porque por mí mismo no soy capaz de encontrar solución de este enigma, la salida de este laberinto que es estar sin ti. La huida de mi infierno es un antojo imposible, pues la frontera se encuentra a tu vera y tú no existes para mis sentidos, sólo para mi obsesión. Roto estoy, pero aun roto permaneceré hasta el fin de mis días, buscando el camino hacia un destino distinto. La puerta hacia el fin de mi condena. Hasta entonces mi bandera será tu patria, mi recuerdo tu consuelo y mi lamento tu ausencia, el paso por mis entrañas.

Harto de amor insaciable, me consumo en un cuerpo arruinado por ti. Me arrojaré al lago de fuego, que es lo único que puede consumir tu recuerdo. Espero que sirva para eliminar el hechizo de tu estela, ya que mi eslabón se une inevitablemente al de otros condenados por tu amor, y con mi caída caerá el dolor. Declive de felicidad constante es lo que siento, por lo que cualquier cambio sería un logro, si consigo la libertad de otros. Más sueños no tengo ahora.

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