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Amaneciendo amor

25 febrero, 2014

De nuevo os traigo una poesía escrita en prosa poética. En esta ocasión hablo sobre una amiga muy especial que despertó sentimiento nuevos en mí. Inspiró nuevas ilusiones en mí que surgieron como un huracán de pasiones renovando mi maltrecho corazón.

Amaneciendo amor

Otro intento de día mas, con los sentimientos recorriendo mi piel. Es mucho el tiempo que debo esperar hasta que el astro supere la montaña, para saber si el cielo se llena de azul o la noche seguirá acompañándome. Son muchos los momentos que me parecen eternos, que recorro en una mirada para encontrar pistas. El día que regenerará mis letras.

Ya no hay tiempo para dormir: los sueños pueden cumplirse. Despierta para ver el amanecer. Con un rayo de sol que traspase la ventana, la espera se acabaría y la alegría inundaría mi alma. Con un destello de día la ilusión se cumpliría, la oscuridad se arrancaría. La luz haría lo mas bello de este mundo: el amor. El cielo encendería el destino esperado desde que quisimos ser la esencia de las estrellas (recuérdame).

Mas fracaso no nos espera, por lo que mas amargura no hallaré. Tanto lo quise que si lo encuentro no erraré por no volver a deambular por camino de horrores, buscando lo que tanto he ansiado y entonces tendré. Por eso si lo consigo, antes de dejarlo ir, moriré dejando mi alma en el mejor poema que pueda escribir, para fascinar una sola vez mas. Para que aunque el deseo no me incluya (vínculo de amor), la felicidad me pertenezca. Para que si tengo que dejar marchar tan esperado amor, se marche con una parte de mí. De esta forma cuando me debata entre abismo y montaña (dulce y amargo), no pueda sufrir ya que carecería de esa capacidad entregada. Para que mas no poder amar sea posible.

Ya no miro atrás: el cielo se abre con posibilidades inigualables de ser manantial de luz. Ese cielo que cuya metáfora corresponde al amor que tras ser dado en abundancia, sea devuelto sin escatimar fluencia, aliviando así mis viejos temores. Amanecer milagroso.

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