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213 Jonhy

10 enero, 2012

El Jardín Real se encuentra a abarrotar de los privilegiados que se han acercado para ver por última vez al rey. Por suerte, los miembros de la Guardia Real se aproxima, buscando Importantes y señores. Accedemos inmediatamente a la sala donde descansa el cuerpo de Darío. Se encuentra metido en un féretro de cristal, con los brazos cruzados sobre su pecho. En su rostro, una expresión de angustia le invade.

-Murió tremendamente dolorido.

-Una pena, con lo buen rey que era.

Lo observo, entristecido. Parece estar a punto de levantarse y decir: «Lo siento Sir, todavía no es tiempo de entrar en guerra». Pero la cruel realidad es que no se moverá, y Sir tiene todas las papeletas para conseguir lo que desea.

Me llaman, a mí y al resto de Importantes, para otra reunión de extrema urgencia.

Tras dar mi pésame a la familia real, me dirijo junto al resto de señores del Consejo, a la reunión de urgencia.

-Me lo prometiste. -me mira con nostalgia la princesa, sin dejar de llorar.

-Cuando acabe toda esta locura… -pronuncio a malas penas, mientras me marcho a la reunión.

Continúa leyendo 214 Dick; la primera crónica, o visita el índice de Los reinos del sur,
la primera novela de la trilogía, El enigma de los dioses.

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