Siete seres misteriosos a los que adorar.
30 Helen
Un grito quebrado desgarra mi garganta. No hay rastro de Simón por ninguna parte. El dolor se desencadena inevitablemente, tras la confirmación de la desaparición de mi amigo. Las lágrimas se derraman con tal vigor que mis pupilas se enrojecen, mis cuencas se vacían y mi alma, de donde proviene el ardor, quiebra. Cada palabra,








